Inicio

  • No(,)te conozco

    Hay una sublime forma en el aire

    que retrata nuestro pasado 

    la senda del tiempo contempla

    todo lo que callamos

    De tanto por decir

    me quedo corta

    muda

    quieta

    Enésimas palabras revolotean mi espacio

    que ha de verse en un espejo primario

    el origen me dijeron 

    de todo lo que al final recordamos

    Ya no es a tí a quien escribo

    es a un minúsculo pensamiento que se expande

    hasta la frontera que cruzaste

    Y digo que no es a tí

    porque no te conozco

    ya no te conozco

    Vas y vienes

    y nunca eres la misma 

    y se encuentran nuestros labios

    engañando la memoria

    y sueño contigo

    con la casa

    y la mar

    con la niña

    y el ocaso 

    Hasta que te vas

    y te vas

    y te sigues yendo

    Es la lejanía de las palabras 

    es la lejanía de las certezas

    Y no te conozco 

    y no sé de quién me quedé ama(rra)da

    en qué puerto, puente o ciudad

    en qué piedra, arena o lodazal 

    y si no existes

    no te escribo

    pero a qué fantasma le escribo

    Soy mi propio fantasma

    hago la noche un tejido

    soy el susto de mi propio grito 

    La lágrima que corre

    no es para tus silencios

    sino para enlutar mis esperas

    El mausoleo es mi cuerpo

    que al óleo pintaste en un sueño

    con manos que crujían

    y huesos otros 

    Te miro en el espejo

    la no-presencia

    Soy el yugo de la abyección

    Soy santera en tierra sin dios

  • Ecos derrumbados

    Saltaron entonces unas cuantas figuras
    Leí los tintes del pasado
    Volví la cabeza sobre el hombro y la mordaza resucitó en su propio entierro

    Hay ecos derrumbados en este espacio
    Donde escribiste sobre los muros que habías levantado
    Y tiraste las palabras regándolas por la tierra
    A modo de no armar nunca aquel rompecabezas

  • Apunte sobre el silencio

    Fuerte el silencio


    Fuerte la muralla


    Fuerte la muerte


    Que nos calla

  • Melancolizar

    Y si fuera un verbo
    Sería melancolizar
    Acaso acentúa lo existente
    Como la tarde que cae lenta y sublime
    Olvida los rostros que ocultó
    Con el primer hervor de la mañana
    Que ahora yace en el panteón de los días
    Y para pensar la musicalidad no existo
    Pero aspiro a juntar fonemas
    Que armonicen la tristeza que es el silencio

  • Retazos

    I

    Temo lo único que soy
    Mientras me alcanza lo único que seré
    Me escondo del mundo
    Y no voy dejando semillas como huellas
    Retiro lo invisible de mi palabra
    Sostengo mis oídos
    Y aprieto
    Con los dedos que me quedan

    II

    Lo hacemos
    Nos damos cuenta de la trampa
    Y seguimos cayendo en ella
    Como paliativo
    De qué
    Es un caer consciente
    Y ella lo descubrió
    Casi a las tres de la mañana
    Un lunes de enero
    Lo venía suponiendo
    Pero el lunes lo entintó

    III

    Quería encontrarse con la personificación vivificante de su pasado
    Y desmembrar cada instante en pequeñísimas partículas
    Para determinar con alguna certeza
    El momento en que comenzó a verse trágica, melancólica y doliente

    Tendría que destapar muchas cloacas
    Y oler demasiada podredumbre ancestral
    Pensar en el origen ahora le producía un malestar cercano al asco
    Mientras escuchaba un acento extraño en el aire
    Y distraía nuevamente su mirada metafísica a un punto que no existe para nadie
    Pero que es harto necesario de mirar para aguantar la vida
    Mirar fijamente a la nada

    IV

    No reconocerse en el espejo


    Espejearse en las sombras


    Sombrear la tristeza


    Triste represión del todo


    Totalizar las cuerdas


    Cuerda locura que empaña


    El paño de los días oscuros


    Cuya melancolía me supera


    Me melancoliza

    V

    Volví sobre mis pasos


    No hubo caso


    Se han ido las huellas


    De alba a ocaso

  • Marina

    Te miras en el espejo de la otra y no sabes cuántos años han pasado, te sientas en su mesa, con su comida y sus pensamientos del mundo. Cuánto tiempo esperaron el encuentro, cuánto tiempo en lugares solemnes como Escandinavia, escuchando voces que se parecían dramáticamente a la suya, pero sólo eso: se parecían. Recordarás la vez que en el subte creíste que el pasado se te caía como un muro lleno de alambres, no supiste sino temblar y recorriste su cuerpa como en todos los sueños (cuando querías dormir y dormir pensando en que de esa forma inexorable verías lo que viste entre los pasitos apresurados en la mañana del subte); el cabello negro y largo, supiste de su tecitura, del estruendo de cristales rotos que escuchaste romperse dentro de tí, le miraste las manos buscándole el rojo brillante, te perdiste en los bordes que más bien eran sombras en la ropa, marcando el escondido encanto de sus senos púrpura.

    Pero era otra, como siempre que caminabas y escuchabas y soñabas y veías, era otra; no tardaste en sentirte ridícula cuando su voz pidiendo la hora sonaba a otra cosa, o cuando los ojos que viste no tenían la caída de gancho que tienen los suyos, te sentiste maltrecha y rota.  

    Volviste al espejo y a la silla, cerrarías los ojos como sabrán las diosas quién sabe cuántos años, con fuerza lo hiciste, queriendo que al abrirlos, el aire se transformara y se hiciera poco a poco la silueta de su hacer el amor. 

    A veces llorabas, lo recuerdo, porque no había nada y ya sólo podías quedarte en un rincón besando lo único que te quedaba: (sus) recuerdos.

    Te lamentabas por no saber si pasaste más años con o sin ella, esperándola o despertando a su lado, olvidabas detalles que antes eran el pan de la cena, tenías tanto miedo, temblabas. Cómo lo recuerdo. 

    Y un día, con tu vestidito rojo saliste de nuevo de casa para ir a morir, te sentaste tarareando alguna música y ella tenía sus uñas en tu espalda, la boca seca y toda la eternidad contenida en la piel… Abriste los ojos, esta vez sin contar hasta siete ni pretender nada… y ahí estuvo, frente a tí, esperando con los silencios que eran de las dos. 

    Te caíste del muro con todas tus lágrimas encima. 

    Y te quedaste

  • La misteriosa

    Una vez miré algo parecido a tus ojos

    Fue un  documento inanimado pero reflejaba una vida de silencios, dolores y muchas alegrías

    Me gustó la despreocupación de tus movimientos

    Nunca pensé en tocarte la mano

    Te vi entre pasillos y números

    Y aunque familiar, fuiste diferente a todo

    Una sonrisa, unos ojos grandes, no más que tu mochila, y separados, no más que estos recuerdos 

    Y algo me atravesó 

    No dije nada, casi nunca digo nada

    Incluso ahora escribo para no decirte nada

    Porque lo que diga podría mirarse desde un lugar peligroso

    Desde los confines de las relaciones comunes

    Heterosexuales 

    Por eso escribo

    Sin decir/te nada

    Aunque confieso

    Que cuando me pides historias, brillo

    Doy un salto imaginario

    Y es absurdo esto

    Pero confieso(te) lo que puedo en la medida que puedo

    Y te respondo algo que asegure un sitio entre tus recuerdos

    Aunque me alejo de lo cotidiano

    Mantengo distancias para no agobiar

    Callo y espero

    Te digo entrelíneas que las cartas podrían ser un vínculo

    Que donde quiera te puedes encontrar un papel, un guiño

    Ojalá fuera mío 

    No tengo culpa

    Pero ojalá fuera mío

    Así sabría del nuevo falso abandono

    Así podría decirte que te vi entre pasillos

    Sentí

    Y callé

    Y no dije nada, porque casi nunca digo nada

    Pero no dejé de mirarte contemplativa

    Y escuché tus historias, de cerca y lejos

    Y salí contigo

    Y te quise tomar la mano

    Arrebatada

    Aguerrida

    Aventurada

    Voluntariosa 

    Todo lo que se quiera decir sobre mí

    Que no digan que no amé con locura a las mujeres en mi vida

    Que no digan que hice trampas

  • A-penas (Desencuentro, DeEseEncuentro)

    Apenas tu nombre en mi recuerdo

    me vibra el tiempo

    Apenas sospecha de tus labios

    recorren ya mi cuerpo

    Me detengo en el día a sentir el deseo

    tus suspiros en el viento 

    metafísicos tus dedos 

    Presentidos en toda mi silueta

    Me arqueo 

    Un destello en el vientre

    En la vulva

    sólo basta suponer otro encuentro

    Apenas la imagen de tus senos 

    mis ojos cerrados

    sellados

    la respiración se agita

    no hay orgasmos desterrados

    Apenas diez años han pasado

    tus dientes siguen en mi espalda

    atravesando distancias

    volviendo al lugar anhelado.

  • Rompes

    Rompes la lógica 

    incluso 

    de toda teoría

    inconsciente

    Porque te sueño

    y después te deseo

    sin beberte

    Rompes un mar 

    huellas

    de toda una vida

    rota

    Porque te busco 

    y rememoro 

    sin tregua de encuentro

    Rompes silencios

    recuerdos 

    de otros tiempos

    febriles

    Porque el tuyo

    es el silencio 

    que genera su propio eco

  • Tu nombre

    TU NOMBRE

    Tu nombre me puebla

    franquea mi cordura

    sus límites

    frágiles de tí

    Tu nombre se me atora

    en todas las gargantas

    y se hace

    nudo el dolor

    Tu nombre ocupa todo

    el espacio que habito

    los restos impíos

    del tiempo

    Tu nombre 

    entrelíneas

    Tu nombre 

    entredientes

    Es tu nombre

    pueblo, saliva y silencio