-

Es posible despertarse a media mañana con un dolor insoportable en lo que piensas es el riñón, levantarte trabajosamente, sentir el ardor quemante en las paredes de tu piel desde dentro, moverte como si el tiempo te retuviera en el segundo anterior y sentir los minutos caer sobre tu cuerpo. Con el día el dolor pesa más. Los dedos se pasean con indiferencia en tus ataduras, tortura sin piedad, agujas entran y salen del cementerio que es mi columna. Hay una línea espinosa atravesando mis recuerdos. Esto no es del miedo experimentado antenoche a causa de las irrupciones imaginarias del intruso. Esto no es de la ansiedad acentuada estas semanas por el rumbo de la vida misma (la de una, claro) ni tampoco tiene que ver con la década que llevo esperando, sentada con la columna rota, a ver el futuro malogrado. Es decir, estas noches lastimeras en las que te sometes al escrutinio del fracaso, del abandono, de las ventanillas de avión y los lenguajes diferentes, no son, no hablan del fundamento de la herida.
Estoy hablando de una herida fundamental entonces.
A saber…
-

Estoy deshabitada,
llenando los juicios de las huellas
que olvidaste en mi piel, y espero,
retengo la lengua en el paladar,
me descubro pasajera
de tus formas de negar la realidad.
Coqueteo con la esquina del cementerio
que he de poblar
al tiempo que camino por los huesos
de mi propia búsqueda final.
-

Tú
no vives en mí
y aún así me persigues
en la memoria corporal
rebosante ausencia
Eres la implícita en todos mis versos
muelle amurallando el mar
-adentro-
Pero no vives en mí
No eres tú
la que me toca
la que sueño
la que anhelo
Es una polvareda
pordiosando en mis deseos
telaraña rota
carente
metamorfosis de un terreno
desolado
abandonado
por tu migración
Rebota el sonido
de una campana
eco
de negación
Retén la imagen
de la helada invernal
-la herida fundamental-
tres días
para recorrer
el umbral
de una muerte
pretérita
arraigada
rota
de vendaval
-

Aquella tu sonrisa
Que me recuerda el Paraná
Desconocida bruma de inmensidad
Aquellas tus manos
Que surcaron el viento
Rompen el orden con semejante movimiento
Aquellas tus piernas
Que se parecen a Itapytapunta
Frutales que responden todas mis preguntas
Aquella tu displicencia
Que no distingue espejo
Ojos al libro en mitad del festejo
Aquella tu mirada
Que me recuerda Ypacaraí
Ramas en el lago que antes fueron Alelí
Aquella tu voz
Que cicatriza heridas
Unida a tu guitarra van colmando vidas
Aquellos tus movimientos
Que se parecen a Asunción
Cálidos, eternos, como tu canción
-

¿Recuerdas esa primavera?
Hace diez años
Tus ojos brillaban como revolución
tu cabello era brisa en la mañana
tu piel disipó el frío invernal
y tus labios de nectarina resplandecían
Había un pálpito de jade en tus pechos
gotas de rocío en el vientre tuyo
El aroma de tus deseos
transformado en agua de beber
Ríos
tus piernas floreciendo
tus pies enraizando
Manantial contenido
sedienta locura de vulvas y bocas
Un sonido de cuásar
perdido en esa mirada veraniega
Y yo
hoja de otoño,
entregándome a la caída
noctámbula de tí
-

Has dado los pasos
necesarios
ciegos
siguiendo pisadas ajenas
en la única zona prohibida
la desértica
es decir
el pasado
Debates tu vida
en esa sola respuesta
bifurcada
irse
o
quedarse
Irse a vivir
o esperar a que ella vuelva
y vivir
Te quedas a la amargura
a la muerte de ese amor
Te vas a la condena
a la duda eterna
Ella se despide
al final
con cada acto silencioso
con cada mirada lastimera
con su vaivén sinsentido
Ella se ha ido
tú te quedaste a esperarla
en un hogar vacío
-

La grieta
del lenguaje
se abre
en tus labios
Pronuncias
la palabra
que acentúa
los silencios
Desliz
de tu garganta
tonal ajeno
y profundo
Mezcal ardiente
Como la tierra
que eres
tectónica
te mueves
-

Desde la uña más lastimada que tengo
hasta las fronteras del tiempo
Desde los campos universitarios
hasta las múltiples despedidas
El subte, la central poniente y el aeropuerto de la Ciudad de México
Desde las escalinatas en donde me viste sentada
hasta el concierto del Zócalo y Texcoco
Desde un beso en catedral
hasta las fotos de tu nombre en la nieve
Desde los silencios
hasta las madrugadas de hacer el amor
Desde los reencuentros en el Palacio
hasta las arenas calientes de Tecolutla
Desde tu desnudez en mi cama, en mi casa
hasta mis imaginaciones de conocer tu vida
Desde los alebrijes
hasta los bares
En el recuerdo de la señora cangrejo
de Eduvijes, de las hermanas Caldera,
en los parques de la Cineteca,
en el llanto de quien cruzó la calle sin ver
para recibir la reprimenda
En la libreta que te rayé en el aula
sin entender sobre la realidad concreta
o en las habitaciones -todas-
que nos dieron noches de gloria
Desde una espera afuera del Instituto
hasta las ruedas de Parque Lira
Desde el suelo del suburbano
hasta el suelo del falso Norte 17
En los sueños donde te espero
y apareces
esperando a otra
En los sueños donde te miro
y la lluvia me cubre
mientras otros se ahogan
En los sueños donde te busco
sin tierra ni nombre
sin saber dónde estarás
Desde las letras
hasta las palabras
Desde aquella tímida escafandra
hasta la pegatina de true love waits
Desde Rosario Castellanos
hasta Gloria Anzaldúa
Desde hace diez años
hasta ahora.
-

Desdoblas las notas musicales que no logro escuchar
pero supongo
hay un encuentro sonoro
táctil
has de rozar las curvas
rasgueo
conjunto
Tu voz abre un camino
cuando llamas
invocas un estado musical
No quiero sentir algo lúgubre
sino diáfano
No quiero escribirte desde el romance
la nostalgia
o la futilidad
Busco todo el día las palabras
límpidas
someramente
llego a la pregunta
¿qué siento?
Si no quiero escribir desde el romance
la nostalgia
el miedo
o el dolor
¿qué siento?
Busco tejer los hilos
para no amarrarme a una idea
de las dos
pero quiero un pequeño puente
un pacto de silencio
que nos haga encontrarnos
en el pensamiento
y vernos cada temporada
para no amarnos
para no tocarnos
para no besarnos
tal como no lo deseo
sino vernos
escucharnos
sabernos
no quiero conocerte los labios
ni el cuerpo
ni siquiera el pensamiento
es algo más
no mejor
sino más
no peor
sino más
y no descifro
las palabras
no me saben llegar
cuánto más he de escribir sin sentido
hasta que resuene un refugio
conceptual
reconozco que el temblor en tu voz
a la alza de la melodía
reverberó
iluminó mis ríos
desde los pasos que doy
hasta el manantial que fui
Eres
espacio ausente
no sé
cómo encontrarte
-

Hay una sublime forma en el aire
que retrata nuestro pasado
la senda del tiempo contempla
todo lo que callamos
De tanto por decir
me quedo corta
muda
quieta
Enésimas palabras revolotean mi espacio
que ha de verse en un espejo primario
el origen me dijeron
de todo lo que al final recordamos
Ya no es a tí a quien escribo
es a un minúsculo pensamiento que se expande
hasta la frontera que cruzaste
Y digo que no es a tí
porque no te conozco
ya no te conozco
Vas y vienes
y nunca eres la misma
y se encuentran nuestros labios
engañando la memoria
y sueño contigo
con la casa
y la mar
con la niña
y el ocaso
Hasta que te vas
y te vas
y te sigues yendo
Es la lejanía de las palabras
es la lejanía de las certezas
Y no te conozco
y no sé de quién me quedé ama(rra)da
en qué puerto, puente o ciudad
en qué piedra, arena o lodazal
y si no existes
no te escribo
pero a qué fantasma le escribo
Soy mi propio fantasma
hago la noche un tejido
soy el susto de mi propio grito
La lágrima que corre
no es para tus silencios
sino para enlutar mis esperas
El mausoleo es mi cuerpo
que al óleo pintaste en un sueño
con manos que crujían
y huesos otros
Te miro en el espejo
la no-presencia
Soy el yugo de la abyección
Soy santera en tierra sin dios