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  • ACOIFEM

    Está pensado para mujeres que quieran conocer los fundamentos del ACOIFEM – Acompañamiento Integral Feminista, para su revisión, reflexión y aplicación en contextos diversos de acompañamiento entre mujeres. 

    • En línea
    • Puedes tomarlo desde cualquier lugar del mundo
    • Plataforma con materiales
    • Sesiones a través de Zoom
    • Las sesiones serán grabadas para tu consulta
    • Semana 1 ~ El acompañamiento es político
      • Intención: Nutrir la conciencia sobre el sistema en el que vivimos y reflexionar sobre el valor de acompañarnos entre mujeres desde el feminismo, reconociendo esto como una práctica política, vital y transformadora. 
    • Semana 2 ~ Mujeres en el acompañamiento: ellas, yo, nosotras y otras…
      • Intención: Nombrarnos, reconocernos y espejearnos en los vínculos, historias, situajes y movimientos sanadores en el espacio vivo llamado “acompañamiento”. 
    • Semana 3 ~ Fundamentos del ACOIFEM
      • Intención: Explorar los principios que sostienen al Acompañamiento Integral Feminista; sus raíces críticas, políticas y situadas. 
    • Semana 4 ~ Herramientas 
      • Intención: Revisar, conocer y crear herramientas físicas, emocionales, teórico-políticas y prácticas-metodológicas que pueden nutrir y sostener nuestra práctica de acompañamiento feminista. 

      Itzel M. Díaz Gil “Itzeltal”, es Psicóloga por la UNAM, donde también se especializó en Innovación Educativa. Es Médica tradicional por el ISCEMI y el Primer Hospital de la Universidad de Tianjin de Medicina Tradicional China.

      Docente, psicoterapeuta, escritora y poeta comprometida con la historización, politización y sanación de las mujeres.

      Acompaña procesos individuales y colectivos y desde hace diez años, dirige el Área de Psicología Integral Feminista en Ímpetu Centro de Estudios AC, desarrollando talleres sobre psicología, acompañamiento integral feminista, salud emocional, violencia y feminismo en México y Latinoamérica.

      Vegana, rescatista animal y parte de una manada de perros, gatas y muchas plantas.

      *Parte del ingreso para este curso va destinado al trabajo de rescate animal que hace Itzel junto con grupos de mujeres autónomas en el Estado de México.

      • El curso tiene varias ediciones anuales
      • Consulta las fechas actuales en cursos@impetumexico.org
      • Es un curso breve, dura 4 semanas
      • Si requieres la versión más extendida, escríbenos.
      • Toda mujer interesada en los temas
      • Mujeres que acompañan a niñas y mujeres en diversos contextos
      • Al finalizar recibirás una constancia que acredita 18 horas de trabajo
      • Es emitida por Ímpetu Centro de Estudios A.C.
      • Constancia con valor curricular
      • Cubrir el costo del curso
      • Contar con equipo para conectarse a la plataforma y para asistir o ver las sesiones en vivo

      Costo integral del curso

      • $1,900 pesos mxn / 99 usd

      En caso de que quieras facturar y recibir tu CFDI

      • Escribe a cursos@impetumexico.org
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      Descuento por pago anticipado (consultar fechas)

      • $1,700 pesos mxn / 88 usd

      Descuento a mujeres estudiantes

      • $1,500 pesos mxn / 78 usd
      • Contamos con un número limitado de becas.
      • No recibimos subvenciones públicas ni apoyos privados
      • Escribe al correo cursos@impetumexico.org

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      Transferencia SPEI – Sin comisiones

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      Costo: $1,900 MXN
      Nombre: Itzel M Díaz Gil
      Banco: BBVA Bancomer
      Clabe: 012420015384256395
      Tarjeta: 4152314001980815
      Cuenta Bancaria: 1538425639

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    • Trou de l’enfer

      El sueño

      buscador de historias

      desenterrador de historias

      de rostros

      de alientos

      y palabras desconocidas

      para el eco del significado

      El sueño

      que se busca en un espejo onírico

      esperando paciente en vigilia

      atendiendo cada grano

      cada información

      sin hallar una sola rendija

      de sentido

      El sueño

      que al soñarse desaparece

      y se colma de un dolor

      que se asemeja a los ojos

      de nadie

      que nada miran

      El sueño

      Apu

      de la vida

      que vela

      lo inefable

    • Íkabel

      Ahora lo veo,

      un muro

      en el que nadie escribió

      nuestro destino

    • Zafiedad

      Piedra antigua

      no te conozco

      vestigio de mis sueños

      no te conozco

      huellas históricas

      no te conozco

      lugar de cañas

      no te conozco

      casa en iztatl

      no te conozco

      Ya no (,)

      te conozco

    • Artemisa

      Olga Broumas

      (Traducción autónoma de Itzeltal)

      No bebamos té. El vino blanco

      mueve a la mente con ligereza

      por las laderas 

      del cuerpo fiel, ayuda

      a cualquier memoria alguna vez tallada

      en las riberas

      gemelas del cromosoma, a emerger, tentativa

      desde la arqueología de un pasado fragmentario. 

      Soy una mujer

      que comprende 

      la necesidad de un impulso cuya meta u origen

      aún duerme fuera de mí. Crío a la cabra

      no sólo por razones pastorales. Trabajo

      en plata las formas como lenguas

      que redondean una garganta

      una axila, el alto

      muslo, cuyo sentido se aviva en mí

      como un alfabeto curviforme

      sin admitir

      interpretación, parece

      consistir en vocales que empiezan con O, la O-

      mega, herradura, cueva del sonido. 

      Qué fragmentos diminutos

      sobreviven, mutilados en nuestra lengua. 

      Soy una mujer comprometida

      con una política

      de transliteración, la metodología

      de una mente

      aturdida por los repentinos

      cambios posibles de sentido, ante lo cual

      como las amnésicas

      en una celda en llamas, debemos

      encontrar palabras

      o arder.

    • Supongan que hacemos una simple pregunta: ¿qué necesita saber una mujer para convertirse en un ser humano consciente de sí y con capacidad para definirse? ¿No necesita conocer su propia historia, su cuerpo de mujer usado tantas veces con fines políticos, conocer el genio cretivo de mujeres del pasado, la habilidad, las destrezas, las técnicas y las visiones que poseían las mujeres en otros tiempos y culturas y cómo se las ha sumido en el anonimato y se las ha censurado, interrumpido y devaluado?

      Adrienne Rich

      En el entretejido que hacemos las mujeres, la práctica consciente de historizarnos es vital.

      Hemos sido borradas sistemáticamente, la historia de nuestras ancestras ha sido soterrada, nuestras referentas nos han sido ocultadas. Vivimos en un sistema donde la historia es masculina; existen los padres de todo, los creadores de la cultura, los productores de la realidad, debemos citar a los autores porque no podemos -dicen- tener un pensamiento propio, entonces, nuestras voces son calladas, así nuestras historias. Esto es el gran ginocidio simbólico. 

      Necesitamos contar nuestra historia desde nosotras mismas, narrarnos, dejar de aceptar que el otro es el experto en nuestra vida, ese que nos ha visto, nombrado, patologizado, medicalizado, explotado, usado, desechado y reciclado. 

      Al hablar de mi historia, me escucho, al acompañarme con otra mujer, soy escuchada por ella, desde su cuerpa, con la que comparto experiencia común, otra mujer que también ha vivido las violencias patriarcales y puede comprender de manera corporal sus significados. Posibilitamos la sanación entre mujeres. Nos espejeamos, rompemos las conclusiones hegemónicas de que estamos solas y «locas» (exageradas).

      En este movimiento de historiarnos, la cuerpa recuerda, revive y a partir de esta memoria viva posibilitamos el darnos cuenta. Puede ser un movimiento catártico, a veces brotan las tristezas, los llantos… Pero no podemos quedarnos ahí, precisamos dar flujo a ese movimiento, para que no se estanque, para que no se enquiste, se exceda y se desborde. 

      Y aquí se entreteje el hilo de la politización.

    • Si es estimulante estar viva en un tiempo de despertar de la conciencia, puede también ser confuso, desorientador y doloroso.

      Re-visión, el acto de mirar atrás, de mirar con ojos nuevos, de asimilar un viejo texto desde una nueva orientación crítica, esto es para las mujeres más que un capítulo de historia cultural; es un acto de supervivencia. Hasta que comprendamos las suposiciones en que hemos estado ahogadas no podremos conocernos a nosotras mismas. Y esta urgencia de autoconocimiento, para las mujeres, es más que una búsqueda de identidad…

      Adrienne Rich

      No basta con narrarnos y hacerlo desde un lugar «anecdótico», pues en nuestros procesos de sanación precisamos dar cuenta de los porqués. «He vivido tal cosa» ahora necesitamos saber por qué vivimos eso, a qué procesos sociales, políticos, culturales, económicos responde lo vivido, cómo se relaciona mi vida, que pareciera tan personal e íntima, con un sistema, etc.

      Necesitamos politizar para comprender cómo opera el sistema, de qué está hecha esta estructura, cuáles son sus elementos y sus efectos en nuestras vidas. Para una metáfora sencilla, se dice que es el lente con el que observamos el mundo, y el piso por el que andamos (piso político).

      Lo personal es político

      Podemos politizar, es decir, explicar nuestras experiencias, desde distintos lugares. Por ejemplo, podemos politizar desde la religión o la ciencia. Así, si tú viviste alguna violencia, si politizas desde la religión lo más probable es que tu entendimiento de esa violencia se asocie a las explicaciones de mundo que aprendiste en los espacios religiosos y desde dichos discursos; podrás decir por ejemplo que viviste esa violencia porque «el Señor sabe lo que hace y algún aprendizaje hay para mí»… Si politizas desde la ciencia, podrías explicar lo sucedido partiendo de conclusiones como que «los hombres tienen un impulso irrefrenable y por eso agreden» o que «las mujeres tienen el cerebro más pequeño, por eso no deberían estudiar y si van a estudiar se exponen a todo tipo de violencias».

      ¿Desde dónde politizar entonces?

      La invitación es a hacerlo desde un enfoque centrado en las mujeres, es decir, desde las historias de mujeres, con referentas mujeres, en espacios no mixtos, no institucionales o partidistas (Margarita Pisano), con las nociones creadas por las mujeres. Esto es, desde el feminismo`.

      Volviendo al ejemplo; ya me he historiado y me doy cuenta de que he vivido tal violencia, al politizar desde el feminismo no concluyo que es una experiencia aislada, extraña, que fue mi culpa o algo semejante, politizar desde el feminismo implicará desnaturalizar la opresión. En este caso, dar cuenta de la macro-cultura de dominación masculina, la apropiación de las mujeres, la explotación, el uso y el desecho de nuestras vidas, sabremos que es un sistema que se ha sostenido de estas violencias.

      En este hilar nos encontramos con rabia

    • Necesitamos recuperar, nutrir, cuidar y cultivar la alegría de vivir, la ternura, la paciencia, la autonomía, la radicalidad, la memoria, el amor entre mujeres. Y esto es posible cada día, con las tomas de consciencia, posicionamiento, decisión y acción. Hilvanando historia-política-sanación.

      ITZELTAL

      No basta con historiarnos (nutrir nuestra consciencia histórica), politizarnos (nutrir nuestra consciencia social-sexual mujeres desde el feminismo)… También precisamos hacer de la sanación una constante en nuestras vidas. ¿Cómo? Mediante prácticas cotidianas e intencionadas.

      Muchas veces pensamos que la sanación está lejos y en el futuro; que hay que hacer mil cosas previas, visitar lugares mágicos, matricularse en todos los cursos sobre abundancia, manifestación, respiración, etc. Sin embargo, la sanación es cotidiana y potencialmente se encuentra en cada momento de nuestro día… Siempre sostengo que podemos comenzar por lo básico: si tengo frío, me tapo; si tengo sed, bebo; si quiero ir al baño, voy. 

      Cada día podemos nutrir la base de nuestra vida: alimento, movimiento y descanso.

      Aquí nos referimos a las prácticas sanadoras, conscientes e intencionadas.

      Ya nos estamos historiando y politizando, y hay un gran movimiento en nosotras, a veces no sabemos qué hacer con ello, cómo aterrizarlo, hacia donde fluir, qué podemos hacer en lo cotidiano para transformar nuestras vidas… Muchas veces y en muchos procesos podemos quedarnos sólo en historiarnos (hacer catarsis) o sólo en politizar, y en esos casos nos podemos encontrar con quiebres, desarticulaciones, confrontaciones que parecen irresolubles, con nosotras mismas o con otras mujeres. Historiarnos puede sumirnos en algunas profundidades de tristezas, politizarnos puede desbordarnos las rabias sin que sepamos qué hacer con ellas.

      Por ello se hace vital acompañarnos con prácticas sanadoras que se encuentran en lo cotidiano, en el volver a lo corporal, alimentar dicha consciencia y cultivar/nutrir haceres concretos e intencionados cada día. No es un hacer por hacer, es un hacer con sentido histórico, es un hacer politizado, con intencionalidad.

      Y nos vamos dando cuenta de que todo está entrelazado, por eso es un tejido; cuando me estoy narrando y acompañándome desde un lugar feminista, estoy haciendo algo politizado, y al mismo tiempo es una práctica sanadora. No hay jerarquías, pasos o metas inalcanzables, es sólo dar cuenta de la consciencia de lo cotidiano, del volver a nuestras cuerpas, de tomar posicionamientos y decisiones que sigan nutriendo nuestras acciones para continuar sanando.

    • Lo m(tr)ágico

      La mirada que no es

      la presencia ausente

      la fecha a medio borrar

      un nombre en policarbonato

      la canción

      tinturas medulares

      tres recuerdos puntuales

      el poema que no termina

      la goterita en la República de Cuba

      sonoridades de explanada

      unas rosas hermanadas

      las dos cuerpas de las congresistas

      una noche color lila

      la promesa

      la espera

      los puntos suspensivos

      acaso suspendidos

    • Una mujer

      Cuánto demora en mirar mi revelación

      y cuánto demora en hacerme palabra

      y luego cuánto demora en volver a verme

      y finalmente cuánto demora

      en

      decirme