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  • Mujer sin sombra
    Antes sentías y pensabas
    Y reías y llorabas
    Tus ojos iban más allá de la superficie
    Donde la sombra no temía rondarlo todo
    Y jugabas, cómo jugabas
    Usando palabras desconocidas
    Diáfanas
    Cercanas a la finitud del lenguaje
    Y su frontera con el implume infinito

    Y en el hueco de esa presenciausencia
    El aire pesado de la ciudad
    Cercó tu sentido
    Doméstico tu salvajismo
    Institucionalizó tu poesía
    Burocratizó tus sueños
    Alienó tu ser

    Y ese arrastrón acabó con todo
    El eco desapareció
    Y los sonidos que emergieron de ti en la noche triste
    Sonaban a otra cosa

    Y la ropa pulcra
    Y la t con la h
    Y la mirada rota, otra
    Y las dosis de cordura
    Y la perpetua cadena materna
    Y la banalidad del silencio
    Y la vacuidad de las palabras
    Y la insipidez de los labios
    Y el horror de encontrarse
    con una mujer sin sombra
  • Héloïse

    Ella es

    (la representación de)

    todo el poema

    LA Poesía

  • 8~8 – Una forma de «romperlo todo»

    Es autónoma la semilla

    se crea y re-crea

    nace y re-nace

    su vasta memoria milenaria

    hace que no quepa en sí misma

    por eso busca crecer

    y crece.

    Las raíces están ahí, aunque no se vean

    la plántula se presiente, lo mismo que el fruto y la flor

    sí,

    en el aire respiramos

    el aroma de la posbilidad

    porque tenemos pasado

    y presente

    y futuro

    somos atemporales.

    Ningún hombre

    ninguna Institución

    puede impedir el brote

    el llamado profundo

    la búsqueda

    el camino

    la floresta.

    Crecemos a pesar de todo

    a pesar de todos

    aunque no se quiera

    aunque sea incómodo para su Sistema

    aunque amenacen con pisarnos

    y nos pisen.

    Al final

    al inicio

    a la hora del siempre

    florecemos contra todo pronóstico

    elegimos vivir

    y vivimos.

  • La carta

    Era un camino

    y la dirección la llevaba alguien más

    Mientras tanto ella

    carta en mano

    decía «falta poco»

    y con alegatos señalaba que

    «en la carta está todo, en la carta está todo»

    con la esperanza de que fuera el pase de salida-entrada

    de su acompañante

    Pero no

    la carta, por más sublime que fuera

    no era suficiente para traspasar los muros

    y la ruta seguía siendo el retorno

    Dos sujetos tomaron del brazo a su acompañante

    quien, tirada en el piso

    lloraba des-con-so-la-da-men-te

    entendiendo que ese era el punto final

    de un final que se había prolongado demasiado tiempo.

    La arrastraron hacia afuera

    mientras ella seguia repitiendo

    que todo era un sinsentido

    Ya su amante no figuraba

    más que en la memoria frágil

    que dejó el segundo

    anterior.

    Lo último que quedó fue el eco

    de las preguntas resignadas

    ¿qué parte de mí se despide de ella?

    ¿qué parte de mí suelta la posibilidad?

    ¿qué parte se entrega al duelo definitivo?

    ¿cuál era esa parte que se aferró largamente a la nada?

  • Estar en paz

    Una voz susurra entre árboles

    quizá sea un ave

    o un sauce

    o el durazno

    o siete luciérnagas,

    pero en el claroscuro de la noche

    – que atestigua

    se escucha una vibración

    que evoca plenitud.

    El camino de las hormigas sigue,

    los murciélagos no vienen en primavera

    – sí, ya es primavera, otra vez,

    y el titilar de estrellas es el recordatorio definitivo

    de que nada-todo cambia.

    Debajo del cemento se escucha un crujir

    antes de que emerja disruptiva la interrogante

    con un tono burlón

    de quien sabe que nos volvemos a ver

    en sendas circunstancias.

    Alejandra

    Como si nada hubiera pasado,

    lo cual es cierto.

  • Pesadilla de la tierra

    Es una noche de luciérnagas
    Las estrellas vuelan
    El cielo se hace rojo y violeta
    Nos despierta el aroma a chimenea
    Todo es distinto
    Pero nada ha cambiado
    Las bestias rugen en las sombras
    Hay crujidos de ramas por doquier
    Las parturientas emergen de cada corteza
    Y la tierra no oculta
    Su dejo de melancolía
    Imaginando
    Lo que pudo ser
    Este infinito ardor

  • Las brillas

    Pequeñas brillas oscuras recorren un salón lleno de silencio, saltan sobre su cojera y tiñen la niebla con ruido. Tienen un brazo en la cabeza y la nariz en el pie, toman unos maletines delgados que guardan secretos, ahí salen en la noche de las luciérnagas a cantar sonetos, y nadie las mira porque dicen que si te cruzas con sus ojos de púa, conocerán lo más profundo de tus constelaciones. Sí, si te miran directo a la retina absorben todo, hasta lo que no sabes de ti, y entonces lo guardan en la delgadez del maletín y saltan sin patas a contarlo cantando. 

    Una vez vi a una señora que paseaba con un perro, se ve que recién llegaba de visita, porque a esas horas todas nos escondemos en la maleza, en un hongo, en las paredes húmedas de las casas, y ella ahí haciendo la calle, con sus zapatos marrones caminando y mirando, como quien no sabe que va a morir.

    Escuchó entre el andar de sí, un sonido como de teflón, uno que naturalmente no era suyo y en suerte de reflejo su cabeza fue a dar a la alcantarilla de la calle 16. Ahí estaba una brilla, era la séptima, que había llegado a ser la sabia de la colonia. Como esta señora marrón no sabía nada del lugar, no hizo por evitar los ojos-púa y la gente dice que se oyó un grito ahogado, un golpe, el andar apresurado de patitas de perro y finalmente el silencio.

    Todos sabían lo que pasaba en esos lugares pero nadie decía nada: las luces se apagaban, las niñas eran mandadas a la cama con apuro, las cortinas se cerraban y todas, dentro de sus paredes cristalinas, jugaban a la fogata, a la tacita de té y a las fugitivas de horrores.

    En realidad todas vivían cómplices porque en el fondo sabían que el pueblo se alimentaba de los secretos que las brillas contenían y cantaban. Por ejemplo, el molino de maíz solamente funcionaba con trescientos treinta y cuatro cantos de brillas, la escuela normal superior contaba con una clase especial (y secreta) para las brillas más viejas, los juegos del parque mantenían su hermosura gracias a los secretos milenarios que pasaron en cada generación de la brilla 11. Y así sigue la lista. Todo el lugar se alimenta de secretos. Y sin secretos, no habría lugar.

    Por eso nadie hizo o dijo nada después de saber lo que le sucedió a aquella visitante marrón. Su familia no volvió a ser la misma -dicen- pues recién llegadas, ya eran de nueva cuenta unas exiliadas.

    Yo lo vi todo. Por eso me atrevo a decirlo así, de esta manera escondida y casi metafórica. Sí, estaba en la 16 metida debajo de una roca, pues la hora brillante me agarró sin aviso, entonces escuché un «tac tac tac» de zapatos y un «tic tic tic» de patitas, puse los ojos vigilantes y vaticiné el porvenir. Cuando la mujer metía la cabeza en la alcantarilla, una luz parpadeante empezó a salir de ahí, su intermitencia dejaba mirar algunas imágenes poco nítidas, pero luego se hizo fija. Ahí, en ese pequeño cuásar, se dejó observar un cordón grueso colmado de lágrimas, una balanza con un trozo de algodón de un lado y una uva del otro, las cosas eran confusas -como podrán no-distinguir- pero como es sabido, entre los secretos que se guardan también hay deseos, cosas sin sentido aparente, rostros sin nombre o nombres sin rostro.  

    Así fue pasando todo, como en una película de recuerdos y secretos, hasta que llegamos a una niña sentada al costado de un lago, ella mordía con frialdad una manzana verde y al rato tarareaba una música, medio masticando, medio musicalizando; sacaba su libro de historias (que por supuesto ella escribía) y repasaba su historia definitiva.

    La historia de la página 7 a la 16 era su favorita, solía repasarla en ese lugar donde la escribió y la leía cada viernes, ahí mismo, a veces le hacía algunas modificaciones que creía pertinentes, a veces puntos, a veces toda la historia y a veces, unas poquísimas veces, la historia le parecía acabada.

    Esta historia que la niña leía a lado del lago, y que salía de la luz de la alcantarilla en una franja primero intermitente y luego fija, era sobre una señora de zapatos marrones que llegaba a un pueblo de brillas.

  • Construyendo una terapia narrativa feminista

    Margarita Pisano

    Un día me dice “ahora te toca a ti”, yo no había hablado nunca en público… Así, en medio de sus charlas, la Julieta me hacía la trampa de darme la palabra en público, y yo con las palabras en ese tiempo balbuceaba todavía, pero con toda esa exigencia que ella me hacía, me fui superando. Siempre decía que cada una de nosotras tenía que tener su propio discurso, es decir, poder explicar qué pensaba sobre toda esta historia de mujeres y qué era para cada una el feminismo.


    En los espacios de sanación, constantemente estamos narrando…no necesariamente desde la expresión escrita, pues expresamos con toda la cuerpa. A veces nos narramos desde el habla, a veces desde el silencio, nos narramos dibujando, cantando, bailando, hasta soñando.

    Pero ¿desde dónde nos narramos, desde dónde significamos nuestras narrativas? ¿por qué recordamos y narramos unas historias y otras quedan por fuera? ¿cuáles discursos son más presentes a la hora de explicarnos nuestras vidas? ¿cuáles han quedado subyugados?

    Muchas veces he tenido miedo de hablar, de expresar algo, incluso he tenido miedo de errar. Si pasa algo fortuito, como tropezarme en la calle, me he dicho «¡pero qué tonta soy!», alguna vez se me rompió un plato que cayó de mis manos y me sentí devastada, creyendo que nada me salía bien. En lo cotidiano acontecen muchas cosas, y el significado que les damos es importante. Lo mismo ocurre con las «grandes tramas» de nuestras vidas; a veces podemos decirnos a nosotras mismas que «siempre he sido una depresiva» o «así nací, obsesiva», también podemos sentirnos condenadas o hasta resignadas a vivir vidas miserables creyendo que «así es, es normal, no pasa nada».

    ¿Qué tanto de lo que nos decimos a nosotras proviene de narrativas hegemónicas, narrativas dominantes? ¿qué tanto de los discursos patriarcales se va haciendo carne en nosotras? ¿cómo hemos naturalizado las opresiones? ¿de qué formas la cuerpa expresa su inconformidad con las violencias, y protesta?

    Podemos recuperar / reacuerpar y crear tramas sanadoras para vivir-nos. La invitación es a hacerlo con una base política feminista.

    • Hablarnos y escucharnos: recuperar nuestras voces
    • Situarnos: nutrir una conciencia de clase social-sexual mujeres
    • Politizar nuestra existencia
    • Hacer una crítica al sistema dominante 
    • Narrarnos desde nosotras
    • Recuperar nuestras memorias y nutrir tramas sanadoras para vivir
    • Generalidades de la terapia narrativa
    • Mapas narrativos 
    • Contención y acompañamiento
    • Feminismos
    • Propuestas y proyectos
    • En línea
    • Puedes tomarlo desde cualquier lugar del mundo
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    • Toda mujer interesada en los temas
    • Mujeres que acompañan a niñas y mujeres en diversos contextos
    • Mujeres que quieran revisar sus propios procesos y re-narrar sus vidas
    • No es necesario contar con conocimientos previos en los temas
    • No es exclusivo para psicólogas
    • Cubrir el costo del curso
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    • Al finalizar el curso obtienes una constancia con valor curricular
    • La constancia es por 48 horas de trabajo
    • Para obtenerla es necesario cumplir con al menos 90% de asistencia a las sesiones, 90% de las actividades y el trabajo final.
    • Escríbeme más abajo dejándome tus datos
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  • ACOFEM

    ACOFEM es uno de mis cursos clave, un espacio que ha evolucionado con el tiempo para convertirse en un lugar donde se condensan los saberes más importantes sobre el acompañamiento integral feminista.

    • Reconocer sistemas de opresión
    • Profundizar en el efecto en su vida de las mujeres
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    • 🌸 Comprender cómo opera el sistema patriarcal: Analizamos los efectos que tiene en nuestras vidas y relaciones, para situarnos de manera crítica y consciente.
    • 📖 Teoría feminista: Retomamos conceptos clave y reflexionamos sobre cómo aplicarlos en nuestra vida cotidiana y en el acompañamiento a otras mujeres.
    • 🤝 Herramientas de acompañamiento consciente y politizado: Exploramos estrategias que nos permiten acompañarnos desde un lugar que promueve prácticas sanadoras en lo cotidiano.
    • 📌 Lectura del contexto y análisis de opresiones: Aprendemos a leer las situaciones de manera situada, respetando las imbricaciones de opresiones y evitando imponer nuestras perspectivas.
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  • Separatista

    Poema de Caryatis Cardea 1984

    (Traducción Autónoma)

    Lo que estoy pensando

    nunca será perdonado

                 Los hombres

                 están destruyendo

                 el mundo

    Si descubren mi herejía

    y hacen

    un poco más cada día

    no seré condonada

     

    Les digo a mis hermanas

                 «los hombres

                 están destruyendo el mundo»

    Y mis hermanas dicen

                 «no son sólo los hombres

                 los que hacen eso

                 ellos no tienen la culpa

                 Es la casta y la clase

                 es la nación

                 es la religión y la raza»

    Y yo les digo

                 «¿Quién ha creado esas cosas?

                 Nada de eso es algo orgánico

                             que crece como la lava

                 Cada cosa ha sido planeada cuidadosamente

                 y ejecutada»

    «Ejecutada» digo

                 mutilando, violando, asesinando

                 envenenando, drogando

                 enterrando en vida

    violando

     

    Y mis hermanas dicen

                 «el género no es nada

                 es la cultura y el papel de las madres,

                 la explotación del trabajo,

                             pero no son los hombres»

    Y yo le digo a mis hermanas

                 «Sé lo que creo

                 cada crimen

                 tiene un autor

                 y todo criminal

                 tiene una víctima»

    y no hablo de leyes

    escritas por los hombres

    sino de ética cósmica

    que es de la misma materia

    que sostiene

    el mundo

    y el balance

    Y ellos…

    Y nosotras

                 las mujeres

    somos violadas

    a cada momento

    todos los días

    año tras año

    por siglos

     

    Y les digo a mis hermanas

                 Los hombres

                 están destruyendo

                 el mundo

    y mis hermanas me dicen

                 coalición andrógina

                 unidad

                 todos debemos trabajar juntos

                 porque

                 los hombres

                             algunos hombres

                 tal vez pueden ser destructivos

                 pero pueden sanarse

                 son sólo la forma posterior

                 de pequeños niños

                             malcriados

                 en una cultura

                 cuya raíz y propósito

                 no vamos a nombrar

     

    Y les digo a mis hermanas

                 Sí

                 Casta, clase y religión

                 heterosexualidad y odio

                 homosexuales y judíos

                 y gente de piel oscura

                 miedo a la naturaleza

                 animales asesinados y mantenidos cautivos

                 magia prohibida

                 y el amor

                 de las mujeres

                 a las mujeres

                             aborrecido

                             y fuera de la ley

                 la guerra y las armas de la guerra

                 prisiones y herramientas

                 de tortura

                 esas cosas no las perdonaré

                 lenguajes obliterados con sus culturas

                 y a veces, su gente

                             la radiación

                 y los vertederos químicos

                 la tierra quedó

                             devastada

                 mentes arrasaron

                 el hambre de millones

                             un requisito previo de la sociedad

                 la dominación de la infancia

                             una necesidad de poder

                 la esclavitud de las mujeres

                             un deseo profundo y primario

                 encierro, intimidación, ginocidio, inanición

                 violación, tortura, incesto, terror, dolor

                 veneno, terror, violación

                 violación

     

    Y nosotras gritamos en la noche

    y nosotras agonizamos en el día

                 ¿quién hizo esas cosas?

    Y les digo a mis hermanas

                 los hombres están destruyendo el mundo

    y mis hermanas dicen

                 NO

                  hay instituciones

                 creencias y prejuicios

                 que debemos luchar para borrar

                 podemos detener sus instituciones

     

                 pero no necesitamos confrontar

                             a los que las construyeron

                                         y que las quieren

                                                     y que sacan provecho de ellas

                                                     y que las reconstruyen

                                         y que las reconstruyen

                 y que las reconstruyen en nuestros cuerpos

     

    Pero no

    mis hermanas dicen

    que no

                 no son

                 los hombres

                             no los hombres

     

    Y yo le digo a mis hermanas

    «pero así es».